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Cecilia de Val | “El Monte Perdido” | 3 noviembre 2016 – 4 marzo 2017

El Monte Perdido es un legendario monte situado en los Pirineos entre Francia y España, con sus 3.352 metros de altura es el macizo calcáreo más elevado de Europa. Tiene la particularidad de ser invisible desde los valles de alrededor y de ahí su nombre. En 1787 el geólogo y botánico Ramond de Carbonnières (Estrasburgo, 1755-París, 1827),  lo divisó por primera vez desde otra cumbre del Pirineo francés y a partir de aquel momento comenzó a proyectar la que sería la aventura de su vida: el estudio y la conquista de la cumbre del Monte Perdido, que no se iba a materializar hasta 1802.

El Monte Perdido, por las características de su suelo de origen sedimentario marino y su altura, posee además de una flora muy especial, un paisaje pastoral reflejo de la forma vida basada en la agricultura que se extendió en el pasado en las regiones elevadas de Europa y que hoy sólo sobrevive en esta zona del continente. Así, asomarse a su paisaje de pueblos, granjas y pastos de altura constituye, en palabras de la Unesco, un testimonio inestimable del pasado de la sociedad europea y por tanto un excepcional viaje en el tiempo.

Ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético. Esa es la hermosa definición de arte que dio Borges; sin duda el Monte Perdido es uno de esos lugares que quiere o está por decirnos algo y este trabajo de Cecilia de Val nos acerca felizmente a ese mensaje y a esa inminencia de la revelación de la que hablaba Borges.

El proyecto documenta un estudio experimental llevado a cabo durante los dos últimos años. Varias fotografías tomadas en este paraje del Monte Perdido son sometidas a un particular proceso de (des)revelado: primero son reveladas-impresas en un fino papel fotográfico de poliéster, a continuación son sumergidas en un recipiente con agua mezclada con unas gotas de ácido acético a una temperatura de entre 3 y 5 grados centígrados y por último son cuidadosamente extraídas del recipiente. La tinta que compone la imagen en el papel de poliéster, sometida a este concreto proceso, se desprende de él de una manera gradual para disolverse en el líquido total o solo fragmentariamente y dejar el papel intacto como en una suerte de proceso inverso de revelado y “cambio de estado” de la imagen. El presente trabajo registra todo ese proceso de deconstrucción fotográfica y sus implicaciones estéticas y ontológicas. Mostrando cómo distintas fotografías de varias localizaciones del Monte Perdido pasan de un estado sólido en dos dimensiones a un estado líquido en tres dimensiones, se define un nuevo estatuto ontológico de la fotografía que viene a cuestionar la definición de fotografía. Dice Hito Steyerl que la imagen pobre tiende a la abstracción, como una idea visual en su mismo devenir. Esta muestra está formada por una serie de nuevos paisajes, en un devenir, que parecen haber perdido su referente y que en su nueva forma se convierten en una danza de partículas desconectadas las unas de las otras como en una continua búsqueda de lo que fueron o en un eterno viaje a la semilla. Imagínense grupos de minúsculos prismas regulares, pero rotos, amontonados sin orden… escribió Carbonnières a propósito de los sedimentos fósiles del paisaje del Monte Perdido. Esta suerte de deconstrucción fotográfica, busca también ahondar en la reflexión sobre el significado de la imagen y las implicaciones de la desmaterialización de la fotografía en la era digital: imágenes que han pasado de ser papeles en un cajón a algoritmos en la red o fragmentos en estado líquido.

 La figura del Monte Perdido, con su solidez calcárea, su obstinación por hacerse invisible pese a su talla y la pervivencia en él de formas de vida tradicionales y especies singulares, es el punto de partida y centro de este trabajo que buscar reflexionar sobre la realidad y sus representaciones y que viene a confirmar dos siglos después, y a través de criterios que se alejan de la geología, la tesis de Carbonnières sobre el origen líquido del Monte Perdido. Cuerpos marinos en la cresta de los Pirineos, ¡maravilloso fenómeno! 

Beatriz de Val

Para recibir los materiales de la exposición (nota de prensa e imágenes) contacta con nosotros en el (+34) 91 429 17 34 o en info@camaraoscura.net

 


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